Más allá de la prevención del resfrío, Vitamina C ¿Realmente para qué sirve?

La vitamina C es un antioxidante hidrosoluble, se le considera esencial, porque nuestro organismo no la puede sintetizar, por lo que necesitamos consumirla para que se encuentre presente en nuestro cuerpo. Esta vitamina se encuentra naturalmente en frutas y verduras, por lo que si tienes una alimentación variada, con presencia de aproximadamente 2 frutas y verduras de distintos colores al día, deberías tener cubierto tu requerimiento diario. Su mayor función de importancia biológica es su efecto antioxidante, es decir, tiene la capacidad de neutralizar los radicales libres, participa como cofactor enzimático para la síntesis de muchísimos productos como síntesis de colágeno, noradrenalina, participa también en la formación de la dopamina, neurotransmisor fundamental en la salud mental y presenta un potencial efecto neuroprotector (contra las enfermedades neurodegenerativas como parkinson o alzheimer).

¿Y qué pasa con el resfrio?

Esta creencia popular viene arraigada de un postulado de un premio Nobel, por ahí por los años 1970, que planteó que esta vitamina podría tener un posible efecto sobre el resfrío común, pero en realidad la suplementación sólo reduce la incidencia en personas que realizan actividad física intensa, no en la población general y podría disminuir la severidad de los síntomas del resfrío. En lo que si contribuye muchísimo es en disminuir el efecto inflamatorio, al reducir las citocinas pro-inflamatorias, proteínas que intensifican la respuesta inmune. También se ha estudiado una relación positiva entre suplementación y cáncer, en donde estudios han reportado esta relación ante la administración endovenosa de altas dosis de vitamina C en pacientes con esta enfermedad. Adicionalmente la vitamina C favorece la absorción de hierro, contribuyendo en los tratamientos contra anemia ferropénica.

¿Fumas? ojo con tus niveles de vitamina C

En el caso de los fumadores ocurre que el humo del cigarrillo aumenta drásticamente el estrés oxidativo y la producción de radicales libres, por lo que el gasto de vitamina C para mitigar este efecto está aumentado, además que el humo del tabaco interfiere en la absorción de vitamina C, por lo que el requerimiento de esta vitamina en las personas fumadoras se encuentra aumentada. El humo del cigarrillo contiene metales pesados, entre ellos el plomo, lo que eleva la concentración de plomo en sangre, la vitamina C contribuye a disminuir los niveles de plomo en la sangre de los fumadores.

Artículo Validado
Laura Beatriz Schachtebeck Espinosa, Nutricionista
Laura Beatriz Schachtebeck Espinosa
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